martes, marzo 29, 2011

TODO EL MUNDO HABLA DE LO MISMO













Que yo era un tipo muy tolerante ya lo sabía. A pesar de que la gente se empeña en ponerme la etiqueta contraria por el hecho de tener la ideas claras, siempre he tenido muy claro que vivo y dejo vivir.

Pero estas últimas semanas me he dado cuenta que mi nivel de tolerancia es superlativo y creo que roza límites enormes. Creo que hay poca gente que sea capaz de ponerse a ver una serie en la que casi todos sus personajes (y muchos de sus actores) no le caigan bien. Sin embargo yo llevo unas dos semanas descargando y viendo cada día un capítulo de una serie que he odiado toda mi puñetera vida: Periodistas.

Y es que no soporto el tonito de izquierdas que tienen todos sus personajes a lo largo de la serie, ni lo "guays" que son todos, etc. Nunca he podido soportar el personaje de Ana, feminista asquerosa de éstas que exigen igualdad y luego quieren un caballero a su lado. Tampoco he soportado al personaje de José Antonio, el terno becario gordo y sensible que mete la pata en casi todos los capítulos y no pasa nada. La figura de Pablo, el director del periódico, simplemente me da asco. El personaje de Chusky nunca me lo he creido. Y así podría seguir hasta Nochebuena hablando de lo mal que me caen Pepín Nieto, Joel Joan, Amparo Larrañaga y, sobre todo, Belén Rueda.

Y alguno dirá: "¿y por qué ves la serie si todos te caen mal". Pues muy sencillo. Por mi nivel de tolerancia. Puedo admitir y separar que la serie sin ser ninguna maravilla es entretenida aunque la gran mayoría de sus personajes y actores sean vomitivos. Que conste que José Coronado, María Pujalte y Ester Arroyo me caen muy bien.