martes, julio 10, 2007

SANTO PECADO




El otro día fuí testigo de un suceso que, por estar liado con la apertura del negocio, no pude comentar pero que no se me ha olvidado.

Pues nada, que iba yo tan tranquilo y contento a pagar mi declaración de Hacienda (600 € de nada) cuando me di cuenta que había una cola infernal en el banco. Como ya me encontraba incrustado en ella (las señoras se te pegan que es una maravilla) decidí quedarme y esperar mi turno. Era una cola rara ya que atendían por dos ventanillas pero la gente se había puesto sólo en una mientras que la otra quedaba libre e iba llamando poco a poco. En una de éstas, mientras que la ventanilla principal estaba ocupada, el banquero llamó al número siguiente que era un señor alto de unos 60 años. Éste no se percató del turno y su predecesora, una señora de unos 50 años, le avisó dándole una leve palmada en la espalda. Y ahí empezó todo. El viejo en cuestión le respondió con un ¡¡¡NOO!!! que retumbó en toda la sala. Rápidamente, el banquero hizo pasar a la señora que, visiblemente avergonzada, se disponía a hacer sus operaciones. Pero la bestia no había hecho más que despertar. El energúmeno empezó a gritar ¡¡¡A MÍ NO ME TOCA NADIE!!! ¡¡¡YO ESTOY EN MI TURNO!!! y le dedicó algún insulto que ahora mismo no recuerdo. Fueron unos dos minutos de tensión importantes.

Mientras tanto, yo ya había echado una ojeada a la oficina del director que tenía la puerta abierta y que, por lo tanto, se había enterado de todo. La señora terminó sus movimientos bancarios y se dirigió a la oficina del jefazo pasando por mi lado y pudiendo comprobar como le caían las lágrimas. Yo me frotaba las manos porque intuía que el boss, a falta de un vigilante de seguridad, pondría a Gargamel en su sitio. Nada más lejos de la realidad. Como buen pesetero se limitó a explicarle a la señora que ese hombre estaba enfermo y que "hay que entenderlo". Me dieron ganas de llamarle de todo. En serio pude leer en su mente "bueno señora, a ver si por 4 gritos voy a perder a Don .... que es un cliente de puta madre".

CONCLUSIÓN: El viejo gritó, el director consintió y la señora se fue llorando para casa y, posiblemente, se vuelva maleducada o cuanto menos arisca de ese día en adelante: intentó ser amable y le hicieron llorar.

MORALEJA: Esta visto que si no te matan o te pegan una ostia NADIE mueve un dedo y nadie le importa una mierda. Así va el país.

OPINIÓN PERSONAL: Alguno se preguntará que por qué no hice yo nada. Bueno, puedo deciros que después del primer grito solté en voz alta una frase de las mías en plan: "éste no se tomó la medicación hoy" para ver si se enfrentaba o me respondía. A partir de ahí, estoy seguro que si me pongo chulo es a mí a quien hubiesen echado sin duda ninguna de la oficina. Triste, pero cierto.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

la ley del mas fuerte,la vida no es como nosotros queremos sino como se presenta, y muchas veces las cosas que vemos mal en otros las estamos haciendo nosotros mismos, pero no nos damos cuenta.Así es la vida...

milli dijo...

no sabes lo que tenemos que hacer en los bancos para mantener clietnes....y encima siempre tienen la razon