
Podría hacer 15 post contando mis vacaciones mejicanas pero sólo diré las cosas que se me han quedado grabadas en la retina para siempre:
Amabilidad
En mi vida me he sentido mejor al lado de gente desconocida. Los mejicanos son hospitalarios, alegres, respetuosos y muy amables. Pero todas estas características desde un punto de vista humilde y sin ningún tipo de interés oculto más que el de agradarte. Y lo dice una de las personas más desconfiadas que hay en la tierra.
Animación
Cuando desde la ignoracia y la lejanía te enteras que hay un grupo de animación, te imaginas que serán 4 soplapollas haciendo chorradas y que la gente no participa. Llegas allí y te das cuenta de que el único soplapollas que hay eres tú por haber pensado eso. Desde que amanece hasta que te acuestas tienes todo tipo de actividades interesantes para no tener que añorar nada de la vida que dejaste en el viejo continente.
Restauración
Da igual que seas especialito a la hora de comer. Te encuentras con todo tipo de comida variada y con un horario adaptable a los estómagos más exigentes: de 7 de la mañana a 2 de la madrugada. Ni que decir tiene que estaba todo riquísimo.
Superación
Me quedo con una imagen de superación de una chica española plagada de psoriasis que se ponía en bikini con toda naturalidad aún a sabiendas de que su enfermedad era visible. Con dos cojones que, en su caso, seguramente yo no tendría.
Aislamiento
Teniendo en cuenta que se me fastidió el reloj nada más llegar a tierras aztecas, mi aislamiento del mundo español fue total y, con ello, la relajación fue evidente. Apenas me enteré de 4 resultados de fútbol en 9 días de vacaciones y la verdad que merece la pena esa sensación de sentirte "ciudadano del mundo" sin preocupaciones cotidianas.
Por lo tanto le recomiendo a todo el mundo que se de una alegría una vez en la vida (que sólo se vive una vez) y que se vaya a la Riviera Maya a ponerse el mundo por montera y a descansar que creo que todos lo merecemos.