jueves, enero 27, 2005

CULTURILLA GENERAL (II)

Sigamos analizando el modus operanding (no sé si se escribe así pero suena la ostia de culto) de los aficionados a los juegos de rol.Si hay algo en los juegos de rol que los hace tan interesantes, sin duda alguna es el tipo de gentuza aficionada a ellos, una fauna ludópata de lo más variopinto que muestra en sí misma el por qué el resto de los mortales no alcanza a entender qué es lo que les pasa por la cabeza. En líneas generales, un personaje refleja en parte la personalidad del jugador que lo lleva y es un trocito innato de su forma de ser. Una especie de Dr. Jekyll y Mr. Hyde, sólo que en este caso no está claro quién es quién.
En caso de que lo anterior os parezca una paranoia y no os aclare nada, a continuación os mostraremos unos ejemplos prácticos de qué tipos de jugadores os encontrareis si alguna vez os decidís a echar unas partiditas:

El Schwarzennegger: este es el típico caso del jugador con una o dos neuronas a lo sumo. Siempre elige ser un guerrero, fuerte y guapo a ser posible, cuyo objetivo es matar, masacrar, pegar primero y preguntar después, puesto que pensar no está hecho para él. Debido a la resistencia del personaje y a la escasa inteligencia del jugador, normalmente es elegido "al azar" (ja,ja,ja) por el resto de sus compañeros para ser el escudo humano del grupo, y recibir todos los golpes habidos y por haber.
Cabe destacar que personajes (y jugadores) así son necesarios para que el grupo tenga éxito en una partida, dado que normalmente no llegan vivos al final (1ª ventaja: no hay que repartir el tesoro con ellos), y han hecho frente a todos los peligros que una batalla entabla (2ª ventaja: los demás mientras pueden permitirse el lujo de tirar flechas, lanzar magia o piedras, siempre desde una distancia bastante prudencial, claro). Eso sí, si salen vivos al final de la aventura, arramblan con todo el botín, y a ver quién es el guapo que se lo discute, por lo que es mejor rematarlos antes del final.

El "empalmao": ¿Habéis ido alguna vez al estreno de una de las películas de Star Wars, y habéis visto al típico payaso disfrazado de Darth Vader, que va haciendo el idiota con un sable-láser de plástico (Lo siento A. no me pude reprimir)? Pues ese seguro que juega al rol, y además muy en serio. Los juegos de rol y su vida son uno, y suele utilizar a menudo expresiones como "¡Por el Santo Tolkien!" o "Que la Fuerza os acompañe" incluso para saludar a sus familiares que, por supuesto, le toman de coña.
Dentro del juego es la persona que más disfruta de una partida, porque es el único que se mete en la piel de su personaje de una manera exagerada. Suele ir con camisetas raras, y de vez en cuando con una túnica o una bola de cristal si su personaje resulta ser un mago o, si son elfos, se tocan las orejas cada dos por tres para ver si se le han puesto puntiagudas. Y claro, meter gritos de guerra en plena confrontación, o rezar a los dioses antes de partir hacia lo desconocido son el preámbulo de cada partida. Sin lugar a dudas, éste es el tipo de jugador que ha creado una leyenda negra y merecida en torno a los juegos de rol.

El 50x15: la Biblia del rol, este tipo se sabe tooooooodas las reglas que existen de un juego, de todas las ediciones existentes y en todos los idiomas publicados. Es decir, es insoportable, ya que a cada cosa que el directo de juego indica suele contradecirle y expresar su oposición, porque en el "anuario XI, de 1989, página 436, párrafo 2ª, el autor explicaba que los orcos se armaban con una espada que patatín patatán...", algo que a nadie le importa lo más mínimo y que no suele tener ninguna trascendencia en el juego, excepto para eruditos del rol como él.
Normalmente prefiere los personajes cultos y sabelotodos, estilo druida elfo, que sólo valen para alguna recomendación puntual y como cebo para los monstruos que el grupo se va encontrando por el camino. Nunca acaban las partidas, porque antes se han largado (afortunadamente) malhumorados con lo poco preparados que están el resto de los jugadores para afrontar una partida en condiciones. Pero a pesar de todo, siempre volverá por sus fueros al día siguiente.

El Tocapelotas: el gracioso del grupo o, como comúnmente se le conoce, el "revientapartidas". Llega, se sienta, y desde el comienzo ya se está riendo y se toma todo a cachondeo. Si los personajes entran en una posada, entra montando bulla e insultando al resto de los personajes que allí se encuentran mientras se descojona, metiendo en serios problemas al resto. Y, si se les recrimina su actitud por parte de otros jugadores o del propio director de juego, aducen la libertad de expresión y movimiento para su personaje.

El Pasota: como su nombre indica, pasa de todo. Y desde el principio, no os creáis. Les da igual qué personaje coger, cómo es, cuál es el desarrollo de la aventura y tira los dados con una desgana tal que parece sacado de un chiste de vagos. Si alguien se muere, pues "ley de vida", y si le matan a él, pues "otra vez será". Estos jugadores son más bien escasos, y suelen ser el amigo de algún jugador, que se aburría en casa y no sabía qué hacer.
En general es buena gente, sobre todo porque no molestan mucho (suelen estar leyendo El Jueves o la Playboy mientras dura la partida), y de vez en cuando se traen tabaco y cervezas sobre todo en verano.

En fin, otro seguiré contando aventuras y desventuras de esta especie de tribu urbana aficionada a creerse algo que no son.Por cierto para los más malpensados (no, la de Monte Alto no) NUNCA he participado en un juego de rol.¿Alguien me ofrece entrar en uno? Reflexionar sobre ello y mañana NO paso lista (GH Vip).

PD. Hoy os recomiendo que escucheis "A casa" de Siniestro Total

No hay comentarios: